La honestidad es producto de La Verdad. ¿Te consideras honesto? ¿Te mantienes limpio en cada circunstancia de tu vida? Si eres vendedor o estás en un ambiente comercial, si lo fuiste o te pones a la defensiva cuando te quieren vender algo, seguramente has sido víctima de una de las ramas del pragmatismo que los vendedores aplican.
En breves líneas presento la tercera parte del pragmatismo y que también nos servirá de contraste para exponer a las demás ramas de esta filosofía y cómo se declaran enemigas de La Verdad.
Un caso a Juzgar
En mi etapa de adolescente, con un estilo de vida no lejos del comportamiento actual de los jóvenes, era el dolor de cabeza de mis padres. No pedía permiso para ir a las fiestas, más bien avisaba. Llegó un momento en que llegaba a la casa como cuando vas a un hotel de paso, pues solo para dormir me servía. La mayor parte del día estaba en la calle. Esto colmó a mis padres y cuando se ponía fea la situación me refugiaba en “mi segundo hotel de cinco estrellas”: la casa de mi abuela. Mis padres recurrieron a los castigos que para mí eran un reto, como no salir los fines de semana o adquirir algún bien material. Lo curioso es que estudiaba el comportamiento de mis padres para luego aplicar “la ley del Judo”: vencerlos con su misma fuerza.
¿Cómo lograba esto? Siendo pragmático, con un doblez de carácter espectacular que por un tiempo fue mi orgullo. Conocía muy bien lo que detestaban mis padres y utilizaba esta información como inercia para amenazarlos de que si no retiraban el castigo entonces haría o diría tal cosa hasta convertirlo en escándalo. El punto es que con esto, no solo su timbre y tono perdían fuerza a la hora del regaño sino que se abría la puerta para salirme con la mía. La barrera del castigo ya no existía cuando aplicaba estas llaves con mis padres.
Desde un punto de vista egocéntrico, practicar el chantaje y las amenazas me daban resultados exitosos. Estos eran 100% placenteros. Me Presumía a mí mismo las victorias y planeaba las estrategias para las próximas. Mi astucia me dio un sentimiento de invencibilidad. Me decía: Soy inmortal con los castigos. No me afectaban y cuando me los ganaba al estar cansado, aburrido o con ganas de dormir, mi hipocresía (un arma sutil) me hacía tomar una postura de víctima de tal manera que hacía sentir mal a quienes me regañaban cuando aceptaba esos castigos. Pero la realidad en esas externas batallas perdidas, es que internamente quería encerrarme en mi recámara sin que nadie molestara. Dos objetivos por el precio de uno.
El éxito pragmático
No fue mi intención escribir lo anterior como un acto de presunción, por el contrario, quiero que se identifiquen conmigo ante tales prácticas inmorales. Para muchos ya fui detestable en dar a conocer una ínfima parte de mi corazón caído, inclinado al mal. Pero seguramente has actuado similar en algún caso. Esto no es otra cosa más que el pragmatismo. Queremos resultados que nos beneficien. Resultados instantáneos y casi siempre la vía más rápida es el camino de la inmoralidad. El ser deshonestos tiene sus ventajas prácticas. Muchos vendedores y empresarios tienen como estilo de vida estos principios pragmáticos. La gran mayoría tienen que aplicar cosas así con tal de sacar “el pan diario”. Su argumento es: si no lo digo de esta manera, aunque reconozco que es una vil mentira o que mi producto no funciona, debo llevar dinero a casa y tengo que recurrir a esto.
El éxito hoy en día se mide en qué tan creativo eres para persuadir a las personas. Si en mi adolescencia se me hubiese dado la oportunidad de trabajar en algún puesto para persuadir gente, creo que hoy me jactaría de ser un emprendedor exitoso que, sin estudios pude lograr llegar a la cima. Y por favor, no embarremos en toda esta suciedad a los vendedores honestos que verdaderamente se ganan el pan diario con su esfuerzo y lealtad al cliente. No estoy hablando de aquellos quienes, aunque constituyen la minoría, es de admirar cómo su creatividad, virtudes y valores son puestos en marcha en nombre de La Verdad. Conozco a varios que han querido sobresalir así pero que el sistema de este mundo los ha derrumbado. Mi admiración para quienes trabajan a contracorriente; con el estandarte de la fidelidad y honestidad.
Recordando el origen etimológico
Entrando de nuevo en materia, notemos entonces el por qué en la antigua Grecia (origen etimológica de la palabra a estudiar) un pragmático era sinónimo de un hombre de negocios. Por su habilidad para persuadir y su doblez, característica del pragmatismo. Hoy en día se ve a gente sin escrúpulos y sin ética haciéndose de ganancias. Incluso seguro conocemos o hemos oído de líderes religiosos, pastores embusteros que se hacen de dinero engañando a la gente, utilizando el nombre de Dios para justificar sus actos. Sacando de contexto pasajes bíblicos y convirtiéndolos en un pretexto para conseguir su botín. A estos es necesario exponerlos y denunciarlos.
Otra vez enfatizo que no todos son así. No es acertado señalar a todos los pastores como charlatanes pues hay líderes temerosos de Dios que cumplen su ministerio como Dios manda. Pero lamentablemente un gran porcentaje de falsos ministros andan por ahí, de iglesia en iglesia engañando a las masas.
Conclusión
El pragmatismo está presente desde la casa hasta en las organizaciones. Se ha infiltrado en las iglesias. Es responsabilidad de cada quien caminar en integridad, pero también lo es el denunciar a los enemigos de La Verdad. Solo hay un camino verdadero y ese es Jesucristo (Juan 14:6). Es LA VERDAD encarnada y nuestra Luz en este mundo de tinieblas. Un mundo donde el engaño es de todos los días.
Estimado lector, estamos expuestos a ser engañados. Somos blancos para los engañadores de este siglo. Nadie está exento. Pero hay esperanza. Si estudiamos y practicamos LA VERDAD, cuando venga el engaño podremos identificarlo para salir sin ninguna lesión. Recuerda, no hay relativos, conoce LA VERDAD ABSOLUTA. Te invito a que comiences a estudiarla, comerla y vivirla. Hablo de La Palabra de Dios (Juan17:17). Sin ella andaremos en penumbras, al tanteo y corremos el riesgo de caer en el abismo del engaño. Que Dios sea tu guía, escucha Su Palabra en Las Sagradas Escrituras.
Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino. « Salmo 119:105 RV1960
Bendiciones.
